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24.04.2008
TETAS COMO MARTINIS.
BY JILL McDONOUGH.
El barman del Caesar´s cuenta chistes que hemos oido mil veces.
un caballo entra en un bar, por ejemplo. Yo susurro Sarah Evers me contó ese chiste en sexto y Josey dice mi hermano Steve en 1982. Una puta, un enano y un chino, nada que no hayamos escuchado. Entonces pregunta un cliente ¿en que se parecen los martinis y las tetas? Y se echan a reír. Se lo saben, todos se lo saben, excepto nosotras. Ni siquiera se molestan en terminarlo. El barman solo dice Sí, pero yo siempre he dicho que debería haber una tercera en la espalda, para cuano bailas, y baila con una mujer de aire, tras la barra, su mano sobre la teta de la espalda. Y entendemos que tres son demasiadas y una no basta. Vale, podemos superarlo. Mis tetas me gustan como los martinis, decimos: pequeñas y manoseaas o gandes y secas. Perfectas. Desbordantes. Apestano a Enebro, derramandose sobre la barra. Cuando tengo migraña y ella se me insinúa digo Josey, mis tetas son como martinis. Ella asiente, solemne: mas vale que nadie les ponga las manos encima. ¿como podriamos contarle al barman estos chistes? No podríamos. No se enteraría. lo digo mientras limpio las vitrinas de la cocina y ella entiende: sucias y mojadas. Caminandoen el viento Josey dice Mis tetas son como martinis y yo pido un taxi, sé que quiso decir heladas, temblorosas.
( JILL McDONOUGH: poetisa americana).
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